Meditación y empatía.

Durante miles de años las personas han utilizado la meditación para ir más allá de los pensamientos estresantes de la mente y los trastornos emocionales, hacia la paz y la claridad de la conciencia del momento presente.

La variedad de técnicas de meditación, las tradiciones y las tecnologías son casi infinitas, pero la esencia de la meditación es una sola: desarrollar y expandir la conciencia.

Estos son los regalos más preciados de la meditación; sin embargo, las personas se sienten atraídas inicialmente a esta práctica por razones diferentes. Algunas personas empiezan a meditar por alguna recomendación medica, buscando obtener beneficios específicos en salud; otras se acercan a la meditación buscando aliviar sus pensamientos constantes de dolor, angustia o miedo, y otras se acercan para lograr una mayor comprensión de sí mismos.

No obstante, sea cual sea el motivo por el que decidimos comenzar a meditar de manera regular, todos recibimos beneficios profundos y en todos los niveles: físico, mental, emocional y espiritual.

Efectivamente, en el año 2011 tuvo lugar un importante hallazgo científico a propósito de la meditación. Un equipo de psiquiatras liderado por el Hospital General de Massachusetts realizó el primer estudio que documentaba cómo ejercitar la meditación podía afectar al cerebro. Según sus conclusiones, la práctica de un programa de meditación de 27 minutos diarios durante un período de ocho semanas provoca considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. 

Esto significa que cuando meditamos no sólo nos sentimos mejor porque logramos relajarnos, sino también porque la estructura de nuestro cerebro es capaz de modificar sus conexiones hábilmente.

Si además lo hacemos regularmente, conseguiremos volvernos más conscientes de los pensamientos, emociones y sensaciones que ocurren en cada uno de nosotros en el aquí y ahora. Los cuerpos vienen y van, al igual que las emociones, los estados de ánimo y las percepciones. La expansión de la conciencia es capaz de poner en el mundo la mejor versión de cada uno de nosotros porque, tal y como lo afirma la evidencia científica, nos permite desarrollar ecuanimidad, compasión, atención, aprecio, gratitud, afecto y empatía.

Sin embargo, la cotidianeidad nos muestra de manera constante que, por ejemplo, la empatía es una habilidad que nos cuesta practicar. En general, sólo entendemos al otro cuándo le ha ocurrido una situación idéntica, similar o cercana a una experiencia propia. Estamos más acostumbrados a escuchar “selectivamente” y/o a juzgar, que a ponernos en el lugar del otro o tener la sabiduría de leerlos emocionalmente y comprenderlos.

Dag Hammarskjold, ex secretario general de las Naciones Unidas, dijo en una ocasión: “Cuanto mejor escuchemos nuestra voz interior, tanto mejor oiremos lo que esté ocurriendo a nuestro alrededor”.

El encuentro con uno mismo es el principio de la apertura para ir al encuentro con el otro; la aceptación personal es condición para acceder al “tú” diferente. Si practicamos la empatía con nosotros mismos, sentiremos inmediatamente una liberación de energía que nos permitirá estar presentes con los demás. Y en este sentido, meditar nos permite lograr la paz mental, calmar la mente y silenciar los ruidos para escuchar esa voz interior.

Efectivamente, cuando meditamos podemos vivir y sentir la paz interior que surge de nuestra propiaconciencia libre de pensamiento. Como bien sabemos, la conciencia humana se distingue claramente de lo que son los pensamientos y el intelecto y la meditación es la manera donde uno observa sus pensamientos como algo externo, como un objeto, como algo que puede quedarse o puede dejar ir. 

Cuando estamos inmersos en el momento presente, sin dejarnos atrapar por la vorágine de nuestros pensamientos, simplemente sintiendo, la conexión con nuestra voz interior se hace mucho más fácil. La podemos percibir como una voz, una sensación y/o un pensamiento, cuya aceptación nos da paz, apertura y ecuanimidad.

 

¡Que tengas un gran día!

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