¿Sabes que lo tienes todo para ser feliz?

Si te preguntaran qué te hace falta para ser más feliz ¿qué responderías? ¿Una casa más grande? ¿Una casa de fin de semana? ¿Un coche más cómodo? ¿Más hijos? ¿Casarte? ¿Otro trabajo con el que puedas ganar más dinero? ¿Viajar más? ¿Comprarte más cosas?… “MÁS de todo” parece ser el lema de muchos de nosotros.

Si repasamos, todas tienen algo en común. Todo lo que queremos son bienes tangibles, cambiantes, que poco tienen que ver con aspiraciones personales profundas. Esas necesidades no crecen de nuestro interior, surgen de la sociedad, de la cultura en la que nos movemos y de la cual somos parte. La realidad es que conseguirlos (y casi todos lo sabemos), sólo nos dará esa felicidad efímera y temporal.

Ya lo hemos vivido y lo hemos repetido cíclicamente a lo largo de nuestra vida. Cuando logramos algo, casi inmediatamente, queremos más.

Y con esto, no quiero decir que el progreso y la renovación sean factores negativos. Simplemente, no podemos dejar que nuestra vida esté regida por la acumulación y los logros para conseguir la admiración en la mirada de los demás. Puedes tener una casa más grande o un coche más amplio, eso te dará más espacio, pero no te dará más plenitud.

Hay una verdad absoluta: todos queremos ser felices. ¿Acaso conoces a alguien que quiera ser infeliz?

El tema es que nadie nos enseña cómo ser felices de verdad, en la escuela no existe una materia específica y el mensaje de la familia suele ser un poco confuso cuando se evidencia el condicional “si te portas bien, tendrás tu regalo, o nos iremos de vacaciones” o “cuando seas mayor y tengas dinero podrás comprarte lo que quieras” y lo cierto, es que tampoco tiene que ver con esta idea de compensación o futurismo; vale decir, que también nos enseñan mal.

Vivimos con mucha contradicción y a veces lo que se espera de nosotros no coincide con lo que realmente queremos en primera persona. Así es que con el tiempo nos vamos armando de máscaras que responden más a lo que los demás quieren, que a nuestro yo auténtico, ese que siempre estuvo, pero que lo hemos ido anulando poco a poco (incluso hasta perderlo de vista).

La felicidad tiene que ver con la capacidad de autoconocimiento de autodescubrimiento de ese YO y de reconectar con valores reales que no tienen que ver con el tiempo ni con el espacio.  

Esos valores están en nuestro interior y, por ende, están relacionados con nuestra autoestima e identidad.

Descubrir quiénes somos, cuál es nuestro papel en la vida, encontrar nuestra fórmula de autorrealización, son las inquietudes que nos planteamos a lo largo de toda la vida. Fuimos concebidos para ser felices, es nuestra condición natural.

Es fundamental entender que la felicidad no es algo permanente ni controlable. No es sinónimo de la carcajada eterna o la euforia desmedida. La felicidad ocurre cuando estás en paz y eres capaz de armonizar con todo lo bueno y lo malo que sucede a tu alrededor: con tus baches y tus cimas, tus tristezas y tus alegrías, tus momentos de certezas y tus rachas de incertidumbre, con tus pérdidas y tus nuevos abrazos…

Cuando aceptas aquello que ocurre y no puedes cambiar, pasas de preguntarte ¿Por qué a mi? a ¿Por qué no a mi? 

Cuando aprendemos a ver todos los sucesos de nuestra vida o experiencias como grandes oportunidades de aprendizaje, dejamos de “padecer” y entramos en un estado de paz y felicidad constantes. No hablo de indiferencia, hablo de comprender que todo lo que ocurre es necesario y está allí para dejarnos algo.

Taller de Felicidad. Todo está dispuesto. ¿Y tú?

 Pero antes, repasemos un poco:

  • La felicidad es un estado interno, es un estado de plenitud, de tranquilidad.
  • No es un logro momentáneo, es el resultado de una disposición particular del espíritu.
  • No viene de afuera, por eso nada exterior puede proporcionarla.
  • No es euforia, es serenidad.

Nuestra mente administra los recursos, marca prioridades y establece objetivos, pero no es capaz de provocar estados anímicos.

Sin embargo, aunque no podemos impedirlos (que tampoco es la idea), podemos favorecer o dificultar que sucedan. Este Taller de Felicidad nos ofrece la posibilidad de:

  • Elevar y prolongar los estados de paz.
  • Promover el autoconocimiento.
  • Reconectar con los valores profundos.
  • Aprender técnicas emocionales que conduzcan a la paz interior.
  • Entender el ego y las máscaras. Lograr una mayor autenticidad.
  • Ver dónde estás y descubrir hacia dónde te quieres mover.

Algunas personas persiguen la felicidad; otras la crean.

 

¡Que tengas un gran día!

Si quieres saber más acerca de los próximos talleres y sesiones, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

Tel. 625 288 899
anaberduncoach@gmail.com

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