La resiliencia en el ámbito laboral.

“No es cómo te caes, sino cómo te levantas.” Stanley Bendelac.

En neurociencia, la resiliencia tiene que ver con la capacidad para afrontar una situación adversa, superarla y salir fortalecido. Llevándola al terreno laboral, hace referencia a la habilidad que permite estar preparado para aprovechar conflictos, debilidades y amenazas como fuente de oportunidad y desarrollo, aprendiendo del proceso de cambio.

La resiliencia no es una característica que la gente tiene o no tiene. Incluye conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas y desarrolladas por cualquier persona.

Además, es una habilidad fundamental a la hora de llevar a cabo nuestro trabajo de la manera más productiva posible, sobre todo en épocas de incertidumbre en las que salir fortalecido de las complejidades dependerá, en gran medida, de cómo las gestionemos emocionalmente.

La resiliencia no es sólo un concepto más dentro de la psicología laboral, sino que es una gran herramienta que otorga una ventaja competitiva a las personas.

Es cierto que todos reaccionamos de forma diferente frente a las adversidades. En nuestro entorno laboral, por ejemplo, siempre podemos encontrar a ese compañero que, a pesar el conflicto o la situación adversa que se le presente, acaba rápidamente aceptando las condiciones y adaptándose a los cambios de forma natural, encontrando estrategias propias para elaborar planes de acción que resuelvan las nuevas situaciones a las que se enfrenta.

Esto quiere decir que, a diferencia de muchos que se quedan estancados, elucubrando escenarios que no son y enredados en recuerdos negativos durante mucho tiempo; otros, asumen actitudes positivas, superan los obstáculos, sacan provecho de ellos e incluso, consiguen transformarse en mejores versiones de sí mismos.

Como hemos mencionado, el ámbito laboral puede ser un lugar estresante y que pueden generar altos niveles de negatividad y frustración, por ejemplo: relaciones interpersonales conflictivas, indefinición de responsabilidades, superposición de roles, plazos de entrega de trabajo muy exigentes, tratos inadecuados, presión por resultados, etc.

La pregunta es: ¿podemos cambiar la realidad; interferir en las incertidumbres que vienen del entorno; hacer que nuestros compañeros de equipo cambien su carácter, o hacer que el día tenga más horas?

Claramente NO. Como siempre lo decimos, no podemos cambiar lo que está fuera.

Efectivamente, la adversidad no la podemos cambiar, simplemente ES. Lo que sí está en nuestra mano cambiar, y es dónde reside nuestra libertad y nuestra fuerza, es en cambiar la creencia que tenemos sobre ella, para transformar, reducir e incluso eliminar el malestar. Las cosas son lo que pensamos sobre ellas.

Las emociones no surgen de los acontecimientos externos, sino de la valoración que hacemos de los acontecimientos, de lo que pensamos sobre ellos. En esta valoración tienen un peso fundamental las creencias, ya que nuestra realidad la creamos a partir de lo que creemos que son las cosas. Si creemos que nuestro trabajo no vale, seguramente no valdrá; si creemos que nada de lo que hacemos sorprenderá, tampoco haremos nada para sorprender.

Así creamos nuestra realidad: a partir de lo que creemos que es. Aprender a modificar las creencias y las valoraciones en sentido positivo, es un estupendo comienzo.

¿Cómo empezamos a ser resilientes en el trabajo?

  • Desarrollar la actitud correcta. Aprender a asumir las dificultades como desafíos y responder con determinación. Olvidar el miedo, la autocompasión o la culpa. La mejor manera hacernos más fuertes es intentar comprender las dificultades desde un punto de vista positivo y con ánimo de superación.
  • Tomar conciencia de nuestra emocionalidad, sobre todo en los momentos tensión. Si ignoramos los temores, jamás podremos tener una actitud positiva frente a ellos. Necesitamos ponerles nombre para enfrentarlos y trabajarlos.
  • Visualizar positivamente. Buscar incansablemente una alternativa mejor. Una actitud activa, tenaz, constante y positiva enfocada a la mejora, es una gran manera de aumentar la capacidad de resiliencia.
  • Permitir que aflore el sentido del humor. El humor y la risa son válvulas de escape que neutralizan los momentos de tensión y tiene que ver, sobre todo, con la naturalización de las situaciones, por más adversas que puedan parecer.

¿Sabías que, después de su primer trabajo discográfico, los productores les aseguraron a los Beatles que no tenían futuro en la música; que Walt Disney fue despedido de un diario por falta de imaginación y buenas ideas, y que Spielberg fue rechazado de hasta tres veces de la Escuela de Teatro Cine y Televisión de la Universidad de Carolina del Sur?

 

¡Que tengas un gran día!

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